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NuevoAmy, por error
0$ 80.000UN LATTE ROBADO. UNA PEQUEÑA MENTIRA. UN CHICO DEMASIADO GUAPO. Y UNO DE ESOS ENCUENTROS QUE SOLO OCURREN EN LAS MEJORES PELÍCULAS.
Isabella Shay suele ser una persona muy honesta. Pero cuando está a punto de llegar tarde a su primer día en el trabajo de sus sueños y oye al barista llamar tres veces a «Amy» sin obtener respuesta, no se lo piensa dos veces, y se hace pasar por Amy. Total, es el mismo café que ella había pedido y que ya ha pagado, así que ¿Qué daño puede hacer? Además, está dispuesta a aceptar el mal karma que se haya ganado si con eso llega a tiempo. Pero cuando se da la vuelta y choca contra el hombre más atractivo que ha visto en su vida, echándole el café sobre su camisa y corbata de modelo de revista masculina, tiene un flechazo. ¿Quién dijo mal karma? Hay química desde el primer momento y un abanico de posibilidades se abre ante ella… Hasta que él dice: «Supongo que te veré mañana, Amy».
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NuevoApuesto por nosotros
0$ 92.000CUANDO BAILEY CONOCE A CHARLIE, ÉL ES DE LO PEOR.
Cuando se muda a Omaha después del inesperado divorcio de sus padres, Bailey se queda atrapada diez horas en un avión con un desconocido cínico y odioso, el polo opuesto a ella, tan educada, cuidadosa y alegre. Así que os podéis imaginar su sorpresa cuando, años más tarde, Charlie resulta ser su nuevo compañero de trabajo. Sin embargo, en esta ocasión, se dan cuenta de que pueden mantener una conversación cordial sin lanzarse los trastos a la cabeza e incluso… ¿reírse? Pero siguen estando de acuerdo en una cosa: no se soportan. Y cuando son testigos de cómo dos de sus compañeros no paran de coquetear, sus comentarios al respecto pasan a convertirse en una apuesta. Charlie insiste en que un chico y una chica no pueden ser solo amigos, y Bailey está decidida a demostrarle que se equivoca.
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NuevoMejor que en las películas
0$ 77.000Liz Buxbaum siempre ha sabido que su vecino, Wes Bennett, no tiene madera de novio. Podría parecer que es el candidato perfecto para sus fantasías románticas, pero lo cierto es que Wes solo ha demostrado ser un auténtico incordio desde que eran pequeños. Wes fue el niño que puso una rana en su casa de muñecas, el monstruo que escondió la cabeza decapitada de un gnomo de jardín en su pequeño intercambio de libros vecinal. Diez años después, Liz está en su último año de instituto, una época que debería estar llena de hitos perfectos dignos de la gran pantalla, y necesita la ayuda de Wes. Michael, el chico por el que lleva colada toda la vida, acaba de mudarse de nuevo a la ciudad, y desgraciadamente está haciendo muy buenas migas con Wes. Lo que significa que, si Liz quiere que Michael se dé cuenta de que ella existe, y con suerte ser su cita en el baile de fin de curso, necesita la ayuda de su vecino.