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NuevoDonde crece el peligro
0$ 59.000«Este libro repite, recordando a Homero, que donde hay una cicatriz hay una historia. Que el corazón, esa víscera, es también una metáfora. Que cuando nos exigen triunfar y ser bellos y ser ricos y rezar de rodillas, mucha falta nos hace un hereje desdeñoso que nos enseñe a marchar en sentido contrario. Que no hay pintor que no sepa que un pincel también saca sangre, que la belleza es un arma, la felicidad, una fortaleza y el amor, una fuerza capaz de demoler imperios. Que cuando el mar de la vida está a punto de ahogarnos, cuánta falta nos hace un verso milagroso que nos ayude a convertirnos en un barco e irnos a jugar con las tempestades».
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UsadoEn busca de Bolívar
0$ 35.000Bastó que muriera para que todos los odios se convirtieran en veneración, todas las calumnias en plegarias, todos sus hechos en leyenda. Muerto, ya no era un hombre sino un símbolo. La América Latina se apresuró a convertir en mármol aquella carne demasiado ardiente, y desde entonces no hubo plaza que no estuviera centrada por su imagen, civil y pensativa, o por su efigie ecuestre, alta sobre los Andes. Por fin en el mármol se resolvía lo que en la carne pareció siempre a punto de ocurrir: que el hombre y el caballo se fundieran en una sola cosa. Aquella existencia, breve como un meteoro, había iluminado el cielo de su tierra y lo había llenado no sólo de sobresaltos sino de sueños prodigiosos.
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NuevoNo llegó el cambio y hacia atrás asustan
0$ 62.000Agudos, imprescindibles, audaces, estos ensayos revisan los más recientes y convulsos años de política colombiana, mientras invitan a no perder la esperanza y seguir exigiendo el país que merecemos.
Lo que paraliza a Colombia es el Estado, lo que la extenúa es la corrupción, lo que la confunde es la politiquería, lo que la arroja a la violencia es la falta de una economía legal e incluyente, lo que la frustra es la falta de oportunidades, lo que la anula es el desprecio, lo que la mantiene con las manos atadas es la ignorancia, lo que la borra es que los únicos que tienen protagonismo son los políticos y los violentos, lo que la pierde sin descanso es no tener rumbo, ni confianza en su gente, ni memoria, ni conciencia de sus posibilidades.
Aquí nada es tan urgente como cambiar las costumbres y renovar la cultura. Pero a menudo los profesionales del cambio no solo son incapaces de corregir en sí mismos las viejas costumbres, sino que se dan el lujo de dejar pasar una buena parte de su gobierno sin darles ninguna oportunidad a unos procesos culturales sin los cuales ningún cambio es posible.