Descripción
Estamos en enero de 1945. Un joven de 27 años viaja de Guadalajara a la capital del país para acompañar a uno de sus tíos (carta III). Poco antes, ese casi muchacho que firma cartas de amor con el nombre de Juan Rulfo ha pedido a Clara Angelina Aparicio Reyes que formalmente sea su novia. Clara es entonces vecina de Guadalajara, aunque nació en la Ciudad de México un 12 de agosto (carta VII). Juan ya lo ha adivinado: ella será quien lo inspire (carta I: “Desde que te conozco…”) y lo fortalezca ante las presiones del exterior: la metrópoli incitante y abrumadora; el poder político, que recibirá de él una crítica esencial; el mundo literario, del que él se mantendrá alejado —sobre todo entonces, mientras elabora la mejor novela y los cuentos más sabiamente escritos de nuestra literatura— y que en esos años le proporcionará una amistad decisiva, la de Efrén Hernández (carta LXXVII).





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